En las últimas décadas, el acoso laboral (o mobbing) pasó de ser un tema poco mencionado en la literatura a convertirse en un tema de importancia creciente. Más aún en momentos en que la crisis económica global repercute directa o indirectamente en las condiciones de trabajo y en las relaciones interpersonales entre los trabajadores.
Durante mucho tiempo los afectados por éste fenómeno se callaron por miedo o vergüenza. Así se convirtieron en un tema de discusión publica a principios de la década del 90, bajo la denominación de “Mobbing o acoso laboral”, con una marcada repercusión.
¿Qué es el mobbing?
En la actualidad el término mobbing se utiliza para referirse a las agresiones colectivas y a la violencia relacionada con la organización. Puede llegar a agresiones que incluyen la violencia física. El mobbing no es un incidente aislado, por eso se habla de violencia y de proceso. Quien hostiga busca en su lugar de trabajo a su víctima, la selecciona, y luego la ataca.
No es un conflicto o un suceso anecdótico, es una tarea sistemática por eso se habla del factor tiempo como algo importante. A través de este factor lo que busca quien acosa es desgastar a la víctima. También minar la resistencia, es agotarla, agotar su reserva de autoconfianza, abatirla psicológicamente.
De esta manera, definimos al mobbing como “el continuado y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un trabajador por parte de otros que se comportan con él cruelmente. Se produce con el objeto de logar su aniquilación o destrucción psicológica y obtener su salida de la organización o su sometimiento a través de diferentes procedimientos ilícitos, o ajenos a un trato respetuoso y humanitario y que atentan contra la dignidad del trabajador.
El modo específico de agresión varía según los medios socioculturales y los sectores profesionales. En los sectores de producción, la violencia es mas directa, verbal o física. Cuanto más arriba subimos en la jerarquía y en la escala sociocultural, mas sofisticadas, perversas y difíciles de advertir son las agresiones.
También hay una gran disparidad entre la duración del acoso en el sector público, donde el acoso puede durar años. Por ejemplo, una decena, y en el sector privado, donde el acoso raramente dura mas de una año. En el sector público, lo que cuenta es la seguridad en el empleo. Los asalariados del sector público no pueden ser despedidos y ellos tampoco se marchan por iniciativa propia, por lo que el acoso dura mucho más. Es por eso que los estudios acerca del Mobbing o el acoso moral se iniciaron en países donde las leyes acerca de la protección de los asalariados están muy avanzadas.
Sólo se habla de mobbing para la violencia o maltrato en el lugar de trabajo. Lugar donde tanto quien acosa como la víctima consideran importante y pasa. Sobre todo la víctima, gran parte de las horas de los días de su vida, el trabajo ocupa en su existencia un lugar importante, donde pone empeño en realizarlo, donde se sobreexige. También donde demuestra su capacidad e idoneidad, se socializa, deposita sus esperanzas, proyecta sus ilusiones, motivaciones, esfuerzos y se dispone a concretar sus aspiraciones.
En este momento hay una tendencia a la búsqueda de medidas preventivas y posibilidades de solución. Ya que un mal clima de trabajo fomenta el acoso laboral ocasionando al trabajador trastornos severos y desde el punto de vista empresarial una merma de su productividad.
Entre esos trastornos, podemos mencionar: problemas de salud física por psicomatización de la problemática, y mental, asociada a pérdida de memoria, inestabilidad emocional, fobias, depresión, ansiedades, pérdidas de ganas de vivir y pensamientos de suicidio, bajas laborales, repercusión en el entorno familiar que provoca pérdida de interés en la vida familiar, tensiones de pareja, se ocasionan gastos médicos, aislamiento y pérdida de los ambientes sociales que frecuentaba el asociado por apatía, crisis profesional, reducción de la actividad laboral al mínimo, inseguridad, pérdida de autoestima, disminución del rendimiento.
Si bien en Argentina existe legislación vigente sobre violencia laboral, se carece de herramientas específicas para prevenirla, sancionarla y erradicarla.
El objetivo del tratamiento es la recuperación de la autoestima de la víctima. Para conseguirlo se trabaja el pensamiento positivo, el control del estrés y la asertividad.
Una vez la victima aprende estas estrategias sabrá qué quiere conseguir en su vida. También qué necesita y qué siente, lo que le permitirá un mayor control sobre sus relaciones sociales y laborales.
Se puede trabajar de forma individual o por grupos y los objetivos varían dependiendo de las personas que asistan. En general se trabaja el desarrollo de determinadas habilidades, la resolución de conflictos. Y el desarrollo de un mayor conocimiento personal, la mejoría de las relaciones interpersonales, etc. Además de dar sentido a los hechos ocurridos, mejorar la autoestima y estrategias de afrontamiento. Mejorar habilidades interpersonales, etc., se promueve, en caso necesario plantear una rehabilitación vocacional.


