Gabriela Bonisconti, abogada y orientadora familiar, integrante del equipo Alas, estuvo en Redes de Bienestar para hablar sobre la Justicia, los conflictos familiares judicializados y sus consecuencias, especialmente en los niños y adolescentes.
Cuando el conflicto continúa a través de la justicia
Una familia judicializada es aquella atravesada por una situación judicial, como un divorcio, el cuidado personal de los hijos, el régimen de contacto o situaciones de violencia y vulneración de derechos.
En algunos casos, la justicia se utiliza como una herramienta para prolongar el conflicto entre los progenitores. Denuncias cruzadas, incumplimientos y obstáculos en el contacto pueden generar un escenario hostil que termina perjudicando principalmente a los hijos.
Los niños no deben quedar en el medio
Uno de los problemas más frecuentes es que los hijos quedan involucrados en disputas que corresponden a los adultos. Pueden convertirse en mensajeros, confidentes o quedar atrapados en conflictos de lealtad, sintiendo que querer a uno de sus padres significa traicionar al otro.
Los niños tienen derecho a ser escuchados, teniendo en cuenta su desarrollo emocional y sus necesidades. Las cuestiones económicas, como la cuota alimentaria, también deben resolverse entre los adultos, sin involucrarlos en las disputas.
El rol de la orientación familiar
La orientación familiar trabaja sobre los vínculos y los distintos subsistemas que conforman una familia. Su intervención puede ayudar a reconocer los problemas, encontrar herramientas y acompañar los procesos de separación para que sus consecuencias sean lo menos perjudiciales posible.
Lo ideal es consultar cuando aparecen los primeros conflictos, aunque también es posible intervenir durante o después de un proceso judicial para buscar acuerdos que puedan sostenerse en el tiempo.
¿Qué se puede hacer?
Ante los primeros desacuerdos, buscar orientación familiar puede ayudar a evitar que el conflicto escale. Si la separación ya está judicializada, es importante procurar acuerdos sostenibles y no involucrar a los hijos como mensajeros o confidentes.
Una separación no significa que la familia deje de existir, sino que pasa a organizarse de otra manera. Preservar el bienestar de los hijos implica evitar que queden atrapados en las disputas de sus padres y priorizar sus necesidades y derechos.
Ante situaciones de violencia familiar, la prioridad es proteger a quienes están en riesgo, especialmente a niños y adolescentes. Pedir ayuda y recurrir a los organismos especializados es fundamental para garantizar su seguridad y sus derechos.
Dónde pedir ayuda
Línea 137: atención gratuita las 24 horas ante situaciones de violencia familiar o sexual. También por WhatsApp al 11-3133-1000.
Línea 102: orientación gratuita y confidencial ante situaciones que vulneren los derechos de niñas, niños y adolescentes.
911: ante una emergencia o peligro inmediato.

Centro de Orientación Familiar ALAS
Nos dedicamos a promover la recuperación integral de personas y familias afectadas por dinámicas de violencia
Abuso emocional
Y vínculos patológicos.
Coordinan:

