Ansiedad en jóvenes: ¿epidemia o mayor registro?

Algo está pasando. En consulta cada vez llegan antes, más chicos, más alerta y más cansados… muchas veces sin saber bien por qué. La palabra ansiedad aparece rápido, y entonces surge el debate: ¿estamos frente a una epidemia de ansiedad en jóvenes o simplemente hoy se habla más de lo que antes se callaba?

Probablemente haya un poco de las dos cosas.

Por un lado, muchos jóvenes hoy tienen más palabras para nombrar lo que sienten. Hablan de ansiedad, estrés o saturación emocional con mucha más facilidad que generaciones anteriores, y eso no es necesariamente malo. Poder poner en palabras lo que pasa por dentro también es una forma de conciencia.

Pero al mismo tiempo, en consulta se repite algo que merece atención: muchos jóvenes viven con el sistema nervioso en alerta durante demasiado tiempo. No siempre porque haya un peligro real, sino por la acumulación de pequeñas presiones cotidianas.

El celular que nunca se apaga, la sensación de que siempre hay que responder o estar disponibles, la comparación constante con lo que otros muestran en redes y la dificultad para tolerar momentos de aburrimiento, espera o frustración van generando una tensión que, sostenida en el tiempo, mantiene al organismo en estado de alerta.

Y no siempre se expresa como un gran ataque de ansiedad. Muchas veces aparece de formas más silenciosas: el cuerpo permanece tenso gran parte del día, la cabeza no se apaga incluso cuando hay tiempo para descansar, el cansancio no se recupera del todo y la atención está muy puesta en cómo uno es visto o evaluado por los demás. Es como si el sistema nervioso no encontrara suficientes momentos para bajar la guardia y sentirse realmente seguro.

A esto se suma otro factor difícil de ignorar: las redes sociales. No solo por la cantidad de estímulos que generan, sino porque para muchos jóvenes también funcionan como una forma de escapar, aunque sea por un rato, de lo que están sintiendo en la vida real.

Cuando lo que ocurre en casa, en la escuela o en los vínculos se vuelve incómodo o frustrante, la pantalla ofrece pertenencia rápida, aprobación inmediata y una realidad que muchas veces parece mejor que la propia. Además, tiene algo que la vida real no tiene: la posibilidad de deslizar el dedo y pasar a otra cosa si lo que aparece no gusta o no entretiene.

El problema no es usar redes. El problema aparece cuando la calma emocional empieza a depender de esa salida constante. Porque entonces el cuerpo aprende algo complejo: en lugar de atravesar lo que siento, me distraigo de lo que siento. Y con el tiempo el sistema nervioso tiene cada vez menos práctica para volver a la calma por sí mismo.

Por eso, cuando hablamos hoy de ansiedad en jóvenes, tal vez la pregunta no debería ser solo cuántos casos hay. También deberíamos preguntarnos si estamos enseñando a los jóvenes a regular lo que sienten.

Regular no significa dejar de sentir, sino aprender a atravesar momentos incómodos, tolerar frustraciones, comprender lo que ocurre en el propio cuerpo y poder volver a la calma después de activarse. Ese aprendizaje no ocurre solo. Se construye en los vínculos y en adultos capaces de acompañar sin minimizar lo que sienten, pero tampoco asustarse ante cada emoción intensa.

Tal vez no estemos solo frente a una epidemia de ansiedad. Tal vez estemos frente a una generación con más conciencia emocional, pero con sistemas nerviosos muy estimulados y poco entrenados en volver a la calma.

Y ahí el desafío ya no es solo de los jóvenes. También es de los adultos que los acompañamos.

Porque aprender a reconocer lo que pasa en el propio cuerpo, entender las emociones y desarrollar recursos para regularlas no ocurre solo. Muchas veces necesita ser acompañado.

En consulta trabajo justamente con jóvenes y familias que quieren comprender qué está pasando y aprender herramientas concretas para recuperar calma, seguridad y equilibrio emocional.

Si sentís que esto está pasando en tu casa o en tu entorno, buscar acompañamiento puede ser un buen primer paso.

Eliana Part

Pensamiento, emoción, biología e historia para volver a vos. Coach Bio-Ontológica (UNR) | Locutora Ig: @elianapartcoach

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