“La familia: entre la angustia y el deseo”

Lectura psicoanalítica del cuento: «La familia Delasoga» de Graciela Montes

La familia Delasoga es un cuento infantil que narra la historia de una familia cuyos miembros están atados entre sí con sogas, para mantenerse unidos por amor. Al principio, esta unión les brinda seguridad y cercanía, pero con el tiempo comienzan a notar las limitaciones que esto les impone: no pueden moverse libremente ni explorar el mundo por sí mismos. A medida que avanza la historia, los personajes enfrentan el dilema de aflojar los nudos o seguir atados, hasta que encuentran una forma de mantenerse conectados sin perder su autonomía. Es una metáfora sobre los vínculos familiares, el apego y la necesidad de independencia. Hoy: “La familia: entre la angustia y el deseo”.

El deseo del Otro y la estructura de los vínculos:

En el cuento nos encontramos con una trama que, nos permite pensar la estructura de los vínculos y el lugar del deseo en las relaciones familiares.

Este recurso metafórico nos permite explorar cómo los lazos familiares pueden funcionar tanto como sostén simbólico como también generar un atrapamiento subjetivo.

El deseo de una persona está estructurado en relación con el deseo del Otro. En la familia, los lazos no solo sostienen, sino que también imponen coordenadas sobre lo que se espera de cada miembro.

En La familia Delasoga, los personajes enfrentan la contradicción entre la seguridad que les brinda el estar atados y la necesidad de separarse para descubrirse como sujetos deseantes. Este dilema se inscribe como una pregunta fundamental que nos habita: ¿Qué lugar ocupo para del Otro?

La soga como entramado simbólico
Desde esta perspectiva, la soga representa el entramado simbólico familiar que estructura la subjetividad. Sin embargo, cuando ese lazo se vuelve demasiado rígido y no permite la emergencia del deseo individual, se genera angustia. La angustia aparece cuando no hay falta, cuando la persona queda atrapada en una relación donde no hay espacio para la diferencia, para lo propio.

Los dos extremos en los vínculos familiares provocan sufrimiento.

Muchos de los padecimientos que aparecen en la infancia, adolescencia, pareja, maternidad y paternidad, están relacionados con caer en los extremos en los vínculos familiares.

En un extremo los integrantes están atados y no hay espacio para la identidad individual, hay un exceso de presencia y mirada. Y en el otro extremo aparece la ausencia total del Otro: el sujeto no es mirado ni escuchado.

Los efectos en ambos casos pueden derivar en una variada sintomatología. Entre ellos los más frecuentes son: Cutting (cortarse el cuerpo), trastornos alimenticios, adicciones de todo tipo. Enfermedades psicosomáticas (asma, psoriasis), acting-auto (ponerse en riesgo), ataques de pánico/ansiedad, pensamientos obsesivos, insomnio, enuresis, ecopresis, dificultades en el aprendizaje, trastornos del lenguaje. Si bien estas son manifestaciones difíciles de abordar, con el tratamiento adecuado tienen buen pronóstico.

Más sobre: “La familia: entre la angustia y el deseo”.

Los desbordes suceden cuando la persona no encuentra los recursos simbólicos para expresar el malestar que se genera y se desborda.

Justamente los recursos que nos permiten afrontar la angustia y la frustración se construyen desde los vínculos primordiales basados en el respecto, la confianza y el cuidado del otro.

El desafío de sostener vínculos que habiliten el deseo, sin dejar de mirar, escuchar y contener.

En el cuento, el desenlace invita a pensar en la posibilidad de aflojar esos nudos sin perder la conexión. De modo que los lazos familiares no sean cadenas, sino puntos de apoyo que permitan a cada sujeto encontrar su propio deseo.

En definitiva, La familia Delasoga nos deja una reflexión valiosa sobre los vínculos: el desafío no es permanecer atados ni romper todos los lazos. Sino encontrar la manera de sostener relaciones desde una presencia simbólica, con palabras y sin necesidad de atarse en la realidad. Permitiendo así, que cada sujeto se inscriba en su historia sin quedar atrapado en ella. Contener y sostener sin ahogar.

Los invito a leer en familia este cuento que sigue siendo un valioso recurso muy utilizado por terapeutas y docentes para trabajar en la infancia la importancia de construir vínculos saludables..

Derechos de autor: Cecilia Miteff

Lic. y profesora en Psicologia

MN 53522 / MP 53217

ceciliamiteff@hotmail.com

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